Estas plastias están indicadas en neoplasias amplias, y siempre que la resección conjuntival no sea total y se pueda reconstruir satisfactoriamente.

Se extirpa todo el segmento palpebral afectado por el tumor (zona a).

A continuación se prepara un colgajo músculo-cutáneo (zona b). Esta longitud debe ser superior a la "a" aproximadamente en un 20%.

Las resecciones triangulares de la piel son necesarias para que no existan tensiones en el avance, y para que no se formen pliegues cutáneos.
El borde palpebral cicatrizará por segunda intención, formándose así un tejido fibroso que lo sustituirá.