El exceso de pliegue labial en la mandíbula hace que en esta zona se acumule saliva y alimento de forma continuada, desarrollándose dermatitis, halitosis y prurito.

El tratamiento con antibióticos sistémicos resuelven el problema temporalmente, ya que cuando se suspenden el cuadro recidiva.

En estos casos la intervención quirúrgica (queiloplastia) es la solución definitiva.

El objetivo se quitar el pliegue labial para que no se acumule nada en su interior.
Tras anestesia general se rasura el área quirñurgica y se prepara como para cualquier intrervención quirúrgica.

Se realiza una incisión cutánea elíptica, incluso podría afectar a la unión mucocutánea, como en este caso.

Sólo se extirpa la piel, preservando los músculos y el resto de estructuras subyacentes.

Es una cirugía bastante hemorrágica, por ello se debe contar con un equipo de electrocoagulación (mejor bipolar) para controlar el sangrado.

De igual forma se interviene el lado contralateral...

Y la intervención finaliza con el cierre de la piel, empleándose una sutura intradérmica con hilo sintético absorbible monofilamento. O en su defecto el patrón de sutura cutánea favorito del cirujano.