La epífora es un hallazgo frecuente en razas como el caniche.
El origen está relacionado con un problema en el drenaje de la lágrima hacia la nariz.

Si la anomalía radica en la inexistencia (agenesia) del conducto lagrimal inferior la única solución en la creación de una fístula entre entre el saco conjuntival inferior y la nariz (conjuntivorrinostomía) o entre ésta y la boca (conjuntivobucostomía).

Epífora bilateral crónica en un caniche adulto.

La epífora produce una dermatitis en el canto nasal por la humedad continuada en esta zona.

 

Esta dermatitis puede ser muy grave, causando grandes molestias al paciente.

El estudio del sistema de drenaje lagrimal pone de manifiesto la inexistencia del conducto lagrimal inferior.

En esta imagen se observa el sondaje del orificio lagrimal superior. La perfusión de suero no sale por el orificio inferior, ni se observa distensión de la supuesta zona papilar.

La técnica quirúrgica es sencilla ya que se trata de crear un tunel subcutáneo entre dos incisiones:

  • Zona media del saco conjuntival inferior.
  • Zona superior de la mucosa oral a la altura del 4º premolar.

Una pinza mosquito hace pasar un tubo de silicona entre ellas.

El tubo de silicona se fija a la conjuntiva y a la mucosa oral con puntos no absorbibles.

Se instaura un tratamiento tópico con antibióticos y corticoides.
El tratamiento con corticoides tópicos se debe mantener durante 2 meses para evitar la cicatrización de la zona.

La evolución del cuadro es muy buena como se observa en esta fotografía a los 30 días de postoperatorio.

A los 60 días el resultado es satisfactorio a pesar de haber perdido los implantes.

Pero no simepre el resultado es bueno, ya que se pueden perder los tubos de silicona (por el movimiento de la zona) y la fístula cicatriza recidivando el cuadro, y volviendo a aparecer la dermatitis medial.

En este caso o se reinterviene al paciente o se realiza una exéresis parcial de la glándula lagrimal del tercer párpado.