Las lesiones neoplásicas invasoras del maxilar y del paladar se deben tratar mediante resección radical parcial de la zona afectada.

Técnica realizada por los Drs. D. Félix García Arnas y D. Jaime Graus Morales. Barcelona.

Tumor de células escamosas en un gato de 7 años.

Preparación del campo operatorio, fijando los paños de campo con puntos quirúrgicos para facilitar la movilidad de la zona.

Incisión de la mucosa gingival y palatina, al menos a 1 cm de los bordes de la lesión.

Suele ser un proceso bastante hemorrágico, sobre todo al seccionar el paladar, las hemorragias profusas se deben controlar con ligaduras o electrocauterio.

Se diseca el tejido hasta observar el hueso.

El hueso se corta con una sierra oscilante o con una fresa ósea aclopada a un micromotor.
Para evitar necrosis del hueso por quemadura se debe ir irrigando continuamente la zona con suero fisiológico estéril.

Al concluir la ostectomía se extrae la pieza, incluyendo las piezas dentarias correscpondientes.

Al retirar el tejido afectado queda expuesta la cavidad nasal.

Se debe inspeccionar y quitar los coágulos de sangre que se hayan formado.

Para cubrir el defecto creado en el maxilar se emplea una plastia pediculada de mucosa de paladar, que tras ser disacada se traslada sobre la zona de intervención.

El colgajo palatino se sutura al resto de la mucosa con material absorbible, sin que haya tensión.

Fin de la sutura.

El defecto creado en el paladar, al trasladar la mucosa, cicatrizará por segunda intención.

No se dejan drenajes.