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La radiografía del recto con un enema de bario pone de manifiesto la desviación rectal debida a la hernia perineal.

En este caso se afecta el lado derecho.

Como en otras cirugías perianales se conveniente vaciar y lavar con una solución yodada los sacos anales para evitar una posible contaminación del campo operatorio.

Se realiza una bolsa de tabaco del ano y se coloca al paciente en decúbito prono, ligeramente ladeado hacia el lado no afectado.
De esta forma se podrá movilizar la extremidad en caso de tener que realizar una trasposición muscular.

 

Comienza la cirugía con una incisión sobre la hernia desde la tuberosidad isquiática en sentido dorsal.

Los puntos de referencia en estas cirugías los encontrará en esta sección.

Se abre el saco herniario y se identifican los músculos esfínter anal interno (abajo a la izquierda) y el músculo elevador del ano.

Hay que prestar especial atención y no lesionar los vasos pudendos internos.
Se debe prestar una atención especial en no lesionar los vasos y el nervio perineal.

La calidad de los músculos en esta ocasión es buena y el defecto se puede cerrar empleándose puntos recurrentes de material absorbible.
La pinza de la izquierda mantiene reducido el contenido herniario que intenta salir hacia afuera.

En esta imagen se observa el cierre completo del anillo herniario.

 

Se realiza la aproximación del tejido celular subcutáneo con material absorbible.
La intervención finaliza con la sutura de la piel.
 

Esta cirugía ha sido sencilla y rápida, pero en otras ocasiones debido al tamaño del anillo herniario o a la debilidad de los músculos del diafragma pévico es necesario recurrir a técnicas quirúrgicas más complicadas: