La debilidad del diafragma pélvico puede llevar consigo la desituación del recto y/o de la vejiga, produciendo tenesmo.

Es recomendable realizar una radiografía con medio de contraste para determianr que lado es el afectado, ya que muchas veces la exploración digital (tacto rectal) no es muy clara en su identificación.

Para evitar contaminaciones intraoperatorias con heces, al recolocar el recto, se recomienda colocar un tapon de gasa que se fija al exterior con un hilo.

El paciente se coloca en decúbito prono, ligeramente rotado hacia el lado contralateral, con el fin de poder manipular la extremidad del lado afectado con facilidad.

Las referencias anatómicas que vamos a tomar son:

A. Tuberosidad isquiática
B. Ala del íleon
C. Trocánter mayor del fémur

 

Las líneas amarillas marcan las incisiones cutáneas que se van a realizar para disecar:

el saco herniario y la parte dorsal del músculo glúteo superficial

la inserción del los músculos glúteo superficial y obturador interno en el fémur

En la primera fase de la disección se incide el saco herniario, que se debe disecar meticulosamente para identificar los músculos de la zona.

En este caso se observa la saculización rectal por debajo del esfínter anal interno.
Se debe prestar una atención especial en no lesionar los vasos y el nervio perineal.

Se incide la aponeurosis del muslo, y se diseca el músculo glúteo superficial hasta su inserción en el trocánter mayor del fémur, obteniéndose la mayor longitud de tendón posible.

Se debe extremar la precaución al disecarlo para no lesionar su vascularización, que se encuentra por la cara interna como se puede apreciar en esta imagen.

A continuación se diseca el tendón del músculo obturador interno.

Para ello se debe rotar la extremidad hacia el interior, y así exponer en el campo operatorio la superficie posterior del fémur.

El círculo amarillo delimita el tendón del obturador interno.
Hay que identificar y no lesionar el nervio ciático que discurre por las proximidades.

Se secciona en tendón del obturador interno lo más cerca posible del fémur, y se tracciona de él hacia la zona que debe recubrir.

Para facilitar la movilización de este músculo es necesario desinsertarlo de la zona lateral de la pelvis, seccionando la aponeurosis que lo fija al hueso.

Se sutura el obturador interno a la zona ventral del esfínter interno del ano con material absorbible 2/0.
Se traslada el glúteo superficial para cubrir la zona superior y anterior del defecto, y se sutura con el mismo material a los músculos próximos.

La intervención finaliza con puntos de aproximación de la zona, para reducir los "espacios muertos" y la sutura de la piel.

No se colocan drenajes.